Como de momento tengo el ánimo bajo todavía, hoy no me sale ninguna broma ni ocurrencia y voy con algo nostálgico.
Parece que a partir de ya, las nubes con sus lluvias torrenciales se piran para otro lado y nos dejan en paz unos días. Este tiempo tan poco andaluz lo único que me hace añorar es mi vida en La Restinga, con sus 300 habitantes y ese Atlántico majestuoso bañándome los pies, más bien el cuerpo entero, todos los días del año. El sol tostando mi piel y la melena que por entonces lucía (ahora ya no queda nada eso) y mi vida en chanclas (cholas) y la cerveza y la comida en el bar de Dimas (algún día me confiarás alguna de tus sublimes recetas truhán) o en el de Ready con los colegas y clientes de buceo.
Pienso en sus cervezas; la Dorada, la Reina, la Tropical, cuando tomaba una Heineken me hacía pensar en Sevilla porque en la etiqueta ponía que estaba hecha aquí. En las comidas ¡qué ternera! en el pez gallo, en el peto, en el pámpano, en el barrilete, las papas arrugás, el queso ahumado, el gofio... En sus paisajes, en el mar de las calmas, en el Bajón, en todo.
Pero sobretodo, añoro a los amigos en mayúsculas que tenemos en esa bellísima isla y que nunca olvidaré.
Lo único en lo que me hace pensar la isla de El Hierro es en la PAZ, isla del meridiano 0, sí ese que nos compraron los ingleses para darle un nombre raro, el punto más meridional y occidental del continente y el mejor lugar de buceo sin lugar a duda.
El lugar donde empecé a conocer a mi mujer y concebimos nuestro primer hijo (por eso nos ha salido tan acuático el tío). A esta isla le debo gran parte de lo que soy ahora.
Dejemos las nostalgia a parte, en el día de hoy hemos estado en casa de nuestros amigos Inma y Ata; los cuales nos han deleitado con un grandioso menú.
Un poco de salmón.
De paté de pato.
De "varieté"
Y sobretodo, de CENTOLLA (sin premio)
Cocinadas espectacularmente por Ata y sin ningún tipo de mariconadas (osea, ni vino ni huevo duro) porque estaban tan llenas y sabrosas que no hacía falta.
La mesa puesta, de una manera exquisita por nuestra anfitriona Inma, con su habitual gusto y elegancia.
Y de postre unos gintonsitos, de los cuales hablaré proximamente porque lo que se consume ahora con la moda no son más que mariconadas.
Muchas gracias a los anfitriones y a vosotros por leerme.




Si que fueron buenos tiempos los del Hierro.
ResponderEliminarHicimos muchos amigos y grandes amigos; unos de paso en sus vacaciones para bucear con nosotros y otros compartiendo los días en que los turistas se quedaban trabajando en la península.
Como siempre decimos: Algún día volveremos.
Gracias a dios, aqui en Sevilla también hemos hecho grandes amigos, unos mas de paso y otros mas recurrentes y cada uno con su puntito que no cambio por nada.
Excelente comida en casa de Inma( como siempre) y mejor la charla y la compañía. Os debemos una.... o dos. Mil gracias y besitos
Fdo: La preñä